Red cardinal

Una de las cosas más raras que se pueden experimentar en Iowa City es el avistamiento de pájaros preciosos por casualidad. La primera vez que vi un red cardinal fue en el jardín trasero de la casa donde vivía entonces y me quedé alucinada. Es un pájaro de color rojo brillante que canturrea melodías en primavera como sacado de una película de Disney, te das cuenta entonces de que los dibujantes de películas como Blancanieves no hacían más que copiar su realidad. No es tan fantasioso que entren en tu casa y solo hay que adornarlo un poco para que le ayuden a ponerse el vestido a una muchacha. Una vez de hecho se me metió una cría de cardinal en la cocina y tuve que agarrarlo con un paño de cocina para sacarlo por la puerta trasera. Revoloteó hasta encontrar su nido a medio metro de distancia de mi cocina donde su mamá estaba regañándole en un ataque de pánico.

Desde la ventana de la última casa donde vivimos, en una segunda planta, vimos un día a un halcón cazar un conejo. S y yo no lo podíamos creer, parecía un documental de National Geographic en directo desde nuestro jardín. El halcón cayó en picado, inmenso, con los dedos de las patas bien abiertos y agarró el conejo plateado, pero éste se escabulló entre unos ladrillos y la lucha por conquistarlo de nuevo y aniquilarlo duró unos veinte minutos. Esa misma tarde atravesando el jardín para ir al garage vi de cerca el rastro de sangre que era lo único que quedaba del conejo.